
No hay nada como una canción para recordar momentos aún no olvidados de cosas que, aunque no nos dimos cuenta, quedaron firmadas por las notas de una canción que al escucharla en el presente nos hace revivir las sensaciones que nos movieron las fibras más sensibles del corazón en aquel momento y que, ahora al volver a escuchar las mismas, añoramos aquellos momentos inolvidables.
Lo interesante es que esto no sucede todos los días, son contadas las ocasiones en las que estamos predispuestos a dejarnos seducir por los sonidos, y normalmente depende, desde mi punto de vista, de lo bien o mal que nos haya ido o las situaciones que estamos viviendo. Cuando sucede, solo basta con que nuestros tímpanos comiencen a vibrar con las ondas que produce aquella canción que nos hace recordar y, depende de cual sea el sentimiento recordado, hasta podemos llorar.
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