Tú.

Una bala perdida hecha a mi medida.

domingo, 15 de enero de 2012

Uno.

Voy a clavarte mis pupilas como si fueran chinchetas. Mandaré a mis labios de excursión por tus orejas susurrando palabras sin sonido. Me volveré muda, hablándote con las manos que son las que mejor se entienden. Pararemos el reloj, porque sinceramente me importa una mierda la hora que sea. Voy a quererte hasta la última letra de tu nombre. Porque eso es lo que me apetece hacer hoy. Hoy y todos los días.

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